En un mundo donde la logística y el comercio exterior se han vuelto sinónimos de adaptabilidad, los recientes movimientos arancelarios de Estados Unidos están marcando un antes y un después en la forma de hacer negocios a nivel global. Para los importadores ecuatorianos y latinoamericanos que participan en cadenas de valor internacionales, estas medidas no solo representan un cambio operativo: son una alerta estratégica.
El reconocido analista Jon Monroe, experto en industria marítima, portuaria y logística, lo plantea sin rodeos: “Estamos atravesando el entorno más disruptivo e inestable que los importadores hayan tenido que navegar”. Según Monroe, los aranceles —que originalmente fueron concebidos como herramientas geopolíticas para presionar a China— han evolucionado hacia una suerte de impuesto global sobre el comercio, afectando incluso a países que habían sido identificados como sustitutos clave en la estrategia de diversificación.
De China-plus-one a China-plus-costos inesperados
En los últimos años, muchas empresas globales adoptaron la estrategia conocida como China-plus-one, invirtiendo en países como India, Vietnam o México con el objetivo de reducir su dependencia del gigante asiático. Sin embargo, estas apuestas estratégicas hoy enfrentan un giro imprevisto: nuevos aranceles estadounidenses sobre productos textiles, electrónicos y de acero provenientes de esos mismos países.
Ejemplo de ello es Apple, que junto a su proveedor Foxconn, invirtió más de mil millones de dólares en plantas en India para fabricar el iPhone 15. A pesar de su localización productiva, siguen enfrentando tarifas sobre componentes clave importados. Ford y Procter & Gamble también ya reportan impactos millonarios. El golpe económico es directo y terminará, inevitablemente, afectando al consumidor final.
Desde esta nueva óptica, Monroe afirma que lo que parecía ser una “diversificación estratégica” hoy podría transformarse en una “trampa para la rentabilidad”.
El impacto sobre los importadores y la logística regional
Para empresas importadoras ecuatorianas —muchas de ellas clientes de GLM— esta coyuntura tiene efectos concretos:
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Aumento del costo de los productos importados, incluso si se originan fuera de China.
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Retrasos o modificaciones en contratos logísticos, debido a ajustes en los países de origen o tránsito.
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Dificultades para proyectar precios a largo plazo, por la incertidumbre regulatoria.
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Tensiones financieras, especialmente en sectores como electrodomésticos, textiles y ferretería.
Además, en el plano logístico, la presión recae sobre forwarders, agentes de aduana y operadores integrales, que deben ajustar procesos, códigos arancelarios y rutas, muchas veces en tiempo real.
En palabras del propio Monroe: “Nadie quiere comprometerse con una estrategia de suministro cuando el suelo se mueve bajo sus pies”. Y ese suelo no se estabilizará pronto. La política comercial, sostiene, “se ha convertido en un arma de caos”.
¿Cómo responder desde la gestión logística y aduanera?
En el Grupo López Mena, creemos que el conocimiento estratégico y la anticipación son los mejores aliados para enfrentar este escenario. Por eso, compartimos estas claves propuestas por Monroe, adaptadas al contexto de nuestros clientes:
1. Diversificación dentro de la diversificación
No basta con dejar de importar desde China. Es fundamental construir redes de proveedores en varios países con diferentes niveles de exposición arancelaria, permitiendo reubicar pedidos con agilidad.
2. Cláusulas contractuales que repartan riesgos
Incluir en los contratos acuerdos de reparto arancelario o precios fijos a largo plazo, que protejan tanto al importador como al proveedor frente a cambios abruptos.
3. Aprovechamiento de zonas francas y programas especiales
Ecuador cuenta con regímenes especiales como zonas francas, depósitos temporales o regímenes aduaneros suspensivos que pueden ser clave para diferir impuestos o reorganizar cadenas logísticas.
4. Ingeniería arancelaria
Una correcta clasificación arancelaria puede generar ahorros sustanciales. A esto se suma la posibilidad de modificar procesos productivos para cambiar el país de origen y obtener beneficios arancelarios.
5. Localización de insumos y producción regional
Fortalecer cadenas de suministro cercanas o nacionales puede reducir la exposición a tarifas externas y optimizar tiempos logísticos.
La gestión arancelaria como una función permanente
Monroe concluye que esta “guerra de aranceles” no es una tormenta pasajera, sino un nuevo clima de negocios. Las empresas que quieran mantenerse competitivas deberán tratar la gestión de aranceles como una función estratégica de largo plazo, al mismo nivel que la planificación financiera o la innovación operativa.
Desde GLM, como operador logístico integral con experiencia en aduanas, transporte nacional, comercio exterior y desconsolidación, ofrecemos a nuestros clientes soluciones personalizadas para anticiparse y adaptarse a estas dinámicas. Desde la optimización documental hasta la planificación de rutas, estamos comprometidos con acompañar a cada cliente en la construcción de una logística resiliente, eficiente y estratégica.
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Fuente: MundoMaritimo. (2025, agosto). Aranceles de EE.UU. impiden diversificación de las cadenas de suministro y presionan a importadores. Recuperado de www.mundomaritimo.cl